Se fue su mirada, su aroma se lo llevo el viento, ya no habrán más momentos como los suyos, tal vez algunos la imiten, tal vez hay quienes invoquen su nombre y sus frases, pero lo cierto es que Evita, como todos los que la querían la llamaban, fué lo que muchos olvidados anciamos tener, ella fue la fuerza y el coraje de una mujer que nació entre pobres, con necesidades, relegada y rechazada. Ella se vovió partícipe y comenzó  trabajar por revertir eso que durante años la habia hecho sufrir, en realidad con su ayuda social hacia que esa gente pobre, sin derechos, olvidados y avasallados durante años tubiesen un poco de vida digna, una maquina de coser, un triciclo, una muñeca, una casa, cosas simples que para la gente de esa epoca eran inalcanzables, hoy después de 60 años muchos la recordamos como nuestra madre, porque estudiamos su vida y admiramos muchas de sus obras, pero lo cierto es que son pocas las personas que dejan una marca tan fuerte en un pueblo, no sabemos si alguna vez en la historia Argentina se repetiran perfiles como los de Evita, su cuerpo murió, pero su alma vive en cada persona que ayuda a un semejante, en cada unidad básica, esas olvidadas en lo barrios, en las pupilas llorasas de quienes recuerdan cosas que tocan el alma, ella vive en nuestras retinas y en nuestros dias como parte de nuestra carne, de nuestra alma, de nuestro ser, ya pasaron 60 años, nunca nadie nos dará a los pobres tanto amor desinteresado como ella, como todos los años, en la Iglesia Santo Domingo de la Capital Cordobesa se ofreció una misa en su nombre.